Es una persona oyente que por diferentes causas, ha perdido la audición, total o parcialmente, después de adquirir el lenguaje. Puede producirse de manera espontánea, de un día para otro, o puede desarrollarse de manera pausada.

Las causas pueden ser diversas, pero puede desarrollarse por vivir y/o trabajar en un entorno ruidoso, un traumatismo, una enfermedad que deja como secuela la sordera, o también, una inadecuada medicación, combatiéndose una enfermedad con fármacos nocivos para el oído. Todas estas cosas nos trasladan, de forma involuntaria, de una vida de plenos oyentes a los que pertenecíamos, a una nueva vida carente de todas las sensaciones que el oído nos prestaba. Por lo tanto, todos los oyentes somos candidatos potenciales para ser sordos postlocutivos.

El entorno

Para el nuevo sordo adulto, la relación familiar puede verse afectada al pensar que todos los miembros próximos han de tener mucha paciencia con él. El hecho de que el nuevo sordo no entienda lo que le hablan, y que haya que recurrir muchas veces a escribir en un papel lo que se quiere decir, tras repetidos intentos orales, supone una extraordinaria carga de paciencia por ambas partes. Por esto, en muchas ocasiones se cae en el asentamiento del sordo, cuando realmente éste no se ha enterado de lo que le han dicho, pero de esta forma se evade de tener que volver a insistir que le repitan lo dicho.

En esta nueva situación, la familia es crucial ya que la necesidad de dependencia que el nuevo sordo tiene es muy grande. Es muy probable que por esta razón, el sordo designe a uno de los miembros de la familia para que le haga de "lazarillo" comunicativo. Esta necesidad de dependencia irá disminuyendo a medida que el sordo vaya adquiriendo las ayudas (principalmente tecnológicas) que existen en el mercado, aunque para esto tenga que hacer un importante desembolso.

Respecto a las amistades, esta nueva situación generalmente afecta al círculo de amistades, ya que son muy pocos los que conservan las amistades que tenían antes de quedarse sordo. Las dificultades de comunicación que surgen con la aparición de la sordera y el aislamiento que ello provoca, hacen que los sordos postlocutivos busquen y encuentren a otros en su misma situación, llegando incluso a asociarse entre ellos y creando un mundo propio medio aislado de los oyentes. En algunos casos la pérdida de amistades induce al nuevo sordo postlocutivo a tomar una actitud de rechazo y desprecio hacia los oyentes. Esta actitud puede desembocar en una crisis personal de identidad, ya que se sienten "diferentes", porque se ven en un punto intermedio: "no somos sordos pero tampoco somos oyentes".

Esta situación puede generarse por algún tipo de miedo, inseguridad, no saber como enfocar su problema, no saber como comunicarse, no exigir a los otros el esfuerzo y atención que él necesita por no cambiarles el orden de sus vidas. Al mismo tiempo, puede ocurrir que los amigos se alejen del sordo por ignorancia, inseguridad, no saber como enfocar el problema, no saber como comunicarse, por indiferencia, no querer implicarse y esforzarse en comprender su situación y salvar los obstáculos comunicativos, no querer modificar su propia vida por mejorar la del sordo.

Finalmente, puede que esta nueva situación afecte también a las relaciones sociales y profesionales. Estas complicaciones se traducen, con bastante frecuencia, en un cambio de posición frente al puesto de trabajo que antes se ocupaba. La búsqueda de trabajos que no necesiten la comunicación frente al público o la necesidad de tener que conversar de manera continuada, así como no querer trabajar en un entorno ruidoso que empeore su situación, hace que las personas que se reincorporan al trabajo tras el accidente o la enfermedad que les ha dejado sordos, sea casi una necesidad urgente de solucionar.

La discriminación laboral en el puesto de trabajo, y las trabas impuestas para conseguir un nuevo puesto de trabajo, todo por razones de la sordera, son una realidad vigente a la que se tienen que enfrentar los sordos postlocutivos, de igual manera que les ocurre a las personas que padecen otro tipo de deficiencia.

Recursos básicos

Este colectivo que integra a los adultos postlocutivos, es muy numeroso y está mal definido, y por lo tanto poco reconocido. Son muy pocas las oportunidades que se les ha ofrecido como solución para paliar la tremenda barrera que surgía de forma paralela con la aparición de la sordera. Para no hundirse en una crisis psicológica personal, y no se pierda el tren de la comunicación social con el entorno de los oyentes, estas son algunas de las ayudas existentes:
1. Ayudas tecnológicas modernas 

  • Audífonos: son válidos siempre que existan restos auditivos amplificables.
  • Implantes cocleares: se requiere cirugía y sólo se pueden hacer cuando los restos auditivos son nulos o casi nulos.
  • Implantes Baha osteointegrados

2. Ayudas tradicionales de lenguaje

  • Lengua de signos: se hace con las manos y requiere un aprendizaje. Sólo es válido para comunicarse con un reducido grupo de personas que conozcan este lenguaje.
  • Lectura labial: se requiere un aprendizaje, y es válido para comunicarse oralmente con casi todas las personas oyentes.
  • Combinación de las dos posibilidades anteriores, tecnológicas y tradicionales de lenguaje.

Estas oportunidades o ayudas son caras. Son muchas las barreras y trabas administrativas que hay que salvar, para conseguir subvenciones que cubran parcial o totalmente estas ayudas. Por esto, no es raro que los adultos postlocutivos tengan que costearse de su bolsillo estas ayudas, para así no aislarse del mundo de los oyentes.

Audífonos e Implantes cocleares