Andrew y Maria, padres de Laura, una pequeña de dos años con sordera moderada-severa. (18/6/2013)

Somos tres en la familia, Andrew, María y la pequeña Laura. El nacimiento de un hijo o una hija es, probablemente, la experiencia más gratificante que una persona pueda vivir, y como a cualquier padre, lo único que esperas es que todo salga bien. Laura nació un 8 de Agosto de 2011 y su llegada se convirtió en un incansable devenir de experiencias irrepetibles.

Aunque fuéramos padres primerizos, notamos que Laura requería mucho contacto físico con la madre, y es que no se trataba de un mero acto instintivo, era una necesidad. No fue hasta el tercer mes de pruebas, cuando nos confirmaron que Laura padecía de sordera severa en ambos oídos. Aunque somos conscientes de que existen multitud de complicaciones, cuando nos dieron la noticia de Laura fue un golpe muy duro y simplemente nos quedamos paralizados y en silencio, sin saber que decir, escuchando las palabras que explican la realidad que marcará nuestras vidas.

Aun recordamos ese 14 de noviembre, desde que entramos en la consulta del Dr. Manrique por la mañana, hasta el momento en el que mi mujer y yo nos abrazamos para descargar toda la impotencia acumulada a lo largo del día. En ese momento, no éramos conscientes de cómo iba a cambiar todo lo que nos rodeaba, tanto para lo bueno como para lo malo. Laura solo tenía 3 meses y debíamos decidir rápidamente. La primera opción fue contactar con la Asociación Eunate de Navarra, en la que gracias al Programa SAAF, pudimos informarnos de todos los pasos que teníamos que dar y conocer otros casos similares. De este modo, Laura contaba con sus prótesis auditivas con tan solo 4 meses, y el cambio fue radical. Lo percibimos en el primer momento, el día que la audioprotesista le puso sus audífonos de color rosa… Su sonrisa lo dijo todo, en ese momento todo cobraba sentido para ella, y para nosotros, fue un momento inolvidable. El principio es duro, lleno de incógnitas y dudas, pero el paso del tiempo normaliza el día a día, aunque siempre queda la incertidumbre de si las decisiones que vas tomando son las adecuadas. Las visitas al hospital pasan a ser parte de nuestras vidas, y entre prueba y prueba, conoces a muchas personas, cada una con su historia pero con un matiz común que las une.

Todo el trabajo y el esfuerzo realizado con Laura, se va notando día a día. Pronto cumplirá 2 años y su evolución está siendo buena, dice bastantes palabras y entiende todo lo que se le dice. El mérito de todo esto lo tiene nuestra pequeña, pues es ella la que tiene que descubrir, aprender y adaptarse a este mundo. Nosotros somos sus acompañantes, y tenemos fe en que su actitud positiva y su gran capacidad de atención, le sean buenos compañeros de viaje, en el camino de la vida.

Blanca y Javier, padres de David y Amaia, dos jóvenes con sordera profunda. (18/6/2013)

Soy Blanca, en mi familia somos cinco, mi marido Javier y mis tres hijos David, Ainhoa y Amaia.

David y Amaia nacieron sordos profundos. Esos caprichos de la naturaleza que se nos presentan sin elegirlos y por sorpresa, ya que en nuestras familias no había ningún tipo de antecedente. Desde el principio fuimos muy activos en la búsqueda de la mejor manera de intervenir con nuestro hijo David. Seguimos las pautas de los profesionales que en aquel momento se guiaban por metodologías muy oralitas y contrarios a utilizar ningún signo para la comunicación. No fue fácil, esta metodología, cuando no hay restos auditivos, es excesivamente radical. Las informaciones que teníamos también eran muchas veces contradictorias. La comunicación con nuestro hijo fue difícil y los resultados tardaban en llegar. El no conocer a otras familias en la misma situación nos generaba inseguridades y no teníamos referencias pero seguir una línea de trabajo. Nuestro objetivo principal era intentar por todos los medios que compartiera con nosotros, con su familia y con sus amigos todos los aspectos de su vida, en definitiva que fuera uno más, que se educara en los mismos valores y con las mismas exigencias de trabajo y buen hacer que si fuera oyente. Con gran esfuerzo consiguió hacer un Ciclo de Grado Superior. Hoy es una persona independizada con una profesión y con una vida plena de amigos, de ilusiones y como todo el mundo de incertidumbres.

Cuando nació nuestra segunda hija sorda, Amaia, vimos lo importante que era tener esa información acerca de la sordera, de las implicaciones que supone, de lo importante que es desde el principio en dar un modo de comunicación, hacer una estimulación temprana, prótesis y todo lo que hay que hacer y no perder el tiempo. Por supuesto que Amaia ha tenido la suerte de que nos ha pillado entrenados y además es de las primeras beneficiarias del Implante coclear. El camino ha sido más suave pero hemos trabajado desde el minuto uno, y no hemos parado de hacerlo aunque tiene 21 años. Hoy tiene una gran autonomía, estudia 3º de Fisioterapia y la parte de nuestro trabajo está orientado a las reivindicaciones necesarias para las personas sordas.

En 1999, con otros padres y madres, fundamos EUNATE porque todos vimos que los primeros momentos son muy determinantes en el futuro de nuestros hijos. Cada vez veo más claro que para mantener lo que hoy en día tenemos y para avanzar tenemos que mantenernos unidos y comprometidos en mejorar las condiciones de las personas con discapacidad auditiva.

No me quiero olvidar de mi hija Ainhoa, mi segunda hija, oyente y conocedora de las implicaciones de la sordera, ya que gracias a su gran empeño sus hermanos han podido participar y acceder a todo tipo de cosas. Tal fue su implicación, que a parte de sus estudios de Magisterio es Intérprete de lengua de signos lo cual nos ha ayudado y ayuda en nuestra comunicación.

Como final añadiré que aquí sigo, pensando que los padres y madres todavía tenéis mucho por hacer, ya que todavía la discapacidad auditiva es “la gran desconocida” y esto es un gran hándicap ya que también se desconoce las capacidades y posibilidades que tienen nuestros hijos. Con trabajo constante, nuestros hijos tienen grandes posibilidades, solo necesitan oportunidades, y para ello tenemos que apoyarnos.